105.000,00€ SE VENDE PISO EN SAN PEDRO DEL PINATAR

Piso semiamueblado, 3 dormitorios, 2 cuartos de baño, armarios empotrados en dormitorios, balcón con cierre de aluminio, tarima flotante en toda la vivienda, recientemente reformado, instalación de fontanería nueva, aseos y cocina nuevos, plaza de garaje cerrada.


Interesados escribir a " juandiegogm@hotmail.com "

viernes, 2 de octubre de 2009

A las 7:00 te recojo. (Para mi padrino)


Casi no he dormido mirando el reloj cada media hora, pero ya son las 6 y media, vamos papa, es la hora, la noche de antes se habia quedado todo preparado, la ropa, la escopeta, la canana, el morral, la cantimplora, el cuelgapiezas, los cartuchos... no falta nada, voy echando las cosas al coche papa, y en cinco minutos estabamos con los perros en el maletero camino de la siguiente parada, la casa de mi padrino, lo mismo subia con nosotros al coche que cogia el suyo, el coto no distaba mas de 5km, y casi siempre solia terminar antes ya que tenia que asistir sus labores, por lo que dependia de como tubiese el dia, era entonces cuando salia "el pinto", pointer cruzado con pachon pero con la sangre del pointer, en ese momento mi padrino lo miraba y sabia cuando tenia que hacer ejercicio, me explico, si "el pinto" se subia alcoche directamente y lo soltaba en el coto, antes de salir nosotros ya habia cazado medio monte el solo, por lo que una vez habiamos dejado las carreteras transitadas (poco transito habia entonces un domingo en temporada), paraba, lo sacaba del maletro, y "el pinto" terminaba el trayecto corriendo tras su coche o el nuestro, un par de km en 1ª, y cuando llegabamos era pura suavidad, obediencia y saber estar y cazaba como ninguno.

Recuerdo un dia que se le habia roto la escopeta , y cogio una que tenia algo antigua, la perrillera, una escopeta que ahora permanece en el armero de mi padre en perfecto estado de uso, la cuestion es que quien lo vio al llegar al coto le decia que adonde iba con eso, y el se callaba y nos decia en voz baja, ¿a ver que traes tu luego?, ese mismo dia mato dos conejos de un tiro, lo vi como apuntaba y no disparaba y esperaba hasta que disparo, cuando nos acercamos a el, vimos que llevaba dos conejos en el cuelgapiezas, ¿como has hecho eso cuñao?, le pregunto mi padre, etaban los dos jugando y he esperado a que estubiesen lo suficientemente cerca uno de otro, es que la perrillera esta abre mucho el tiro. Y efectivamene cubria su cupo.

A lo largo de todo el tiempo fue entrando y saliendo de la caza ya que su trabajo no le permitia cazarf todos los domingos y ademas hubo unos años muy malos en los que los conejos mermaron mucho y habia muy poca perdiz a causa de la sequia lo que le desanimaba bastante.

Hace unos 20 años conoció a una gente de granada y fue cuando nos introdujo en las batidas de jabali, fue alli donde comence a conocer e indagar sobre todo lo que rodea a la caza mayor, y asistí con el varias veces a distintas monterias de jabali, las ultimas fueron en granada tambien, fue su ultimo año, me llevo invitado a su coto y como todos eran amigos no sorteaban ni nada, todos de acuerdo con el pueso que les tocase conforme nos acecabamos y decia el del primer coche "aqui hace falta uno" y asi sucesivamente, aquel dia decia el "mi sobrino con migo que no lleva los papeles" (si los llevaba pero queria que me pusiese con el ya que el conocia el sitio donde habia que ponerse para tener mas posibilidades), pero no pudo ser, de manera que me pusieron en una morra antes de trasmontar, alli estaba yo esperando por el sitio que me habian dicho "ya sabes que si te entra alguno sera por aqui, "para acá" no te canses que nada" y efectivamente asi fue, "para aca" desde atras y desde un lado comence a oir ruido, dos venian a la carrera y entre el sol que caia paralelo al monte y las ramas de los pinos no los pude ver hasta que los tuve delante, dos cochinos, encaro disparo, y cuando me dispongo a cargar otra vez, encasquillado, bueno, mala suerte, consigo sacar la bala del cargador que no dejaba subir a la otra y ya estoy listo, y de repente otra vez por donde era imposible que pasaran, tropel, ruido, otro mas, esta vez lo espero y cuando lo tengo justo enfrente tras una mata y lo distinguia perfectamente aprete el gatillo, en ese mismo momento se queda parado y digo yo , ahora si, me dispongo a cargar, cerrojo y "no me j..., otra vez" pues si, otra vez, entre el disgusto y los nervios ni lo busque ni mire ni nada. A los cinco minutos ya me estaban recogiedo y me preguntó ¿has tirado?, si pero no te lo cuento por que me vas a decir "mariconaso", se me ha encasquillado, alli nadie me dijo nada, silencio y todo siguió.

El siguiente dia que me invitó, habia nevado un poquito y esa vez si me puso el en el puesto, comenzó a mirar arboles y para lante, hasta que dijo, "quedate aqui, debajo de este pino", cuando levantó un poco el dia y la fina capa de nieve se derritió pude observar como estaba aquello de colillas, ¿y esto? ah! claro habia sido el puesto donde el mato la cochina a principios de temporada. Ese dia no hubo ni un tiro y volvimos a casa a esperar la siguiente temporada.

"Padrino tu no la pudiste hacer, y aqui me encuentro yo, que en esto de la monteria no hay mucha aficion en la familia, he ido un par de veces mas y un par de veces mas que me engañaron, los tuyos no lo hacian, el 24 iré con Manolo a Jaen, tu desde alli arriba nos podras ver, hechanos algun cochino, hace ya 4 años y no me acostumbro a no verte... Esos cotos son mejores ¿verdad?". Sabemos que estas con Dios y eso nos consuela, la virgen te acompañó he hizo el paso mas llevadero.

viernes, 11 de septiembre de 2009

EN RECUERDO DE "EL FINI"

Hoy quiero escribir algo sobre todas aquellas personas con las que he compartido jornadas de caza e incluso gran parte de mi vida.
Si por orden doy comienzo no puedo evitar hablar de mi padre, que desde muy pequeño y a pesar de lo que mi madre le dijese, nos llevaba cada vez que el terreno permitía que dos pequeños pudiesen andar un rato sin tener que hacer muchas paradas. Recuerdo perfectamente la primera vez que tire con la escopeta de mi padre, una Reno paralela con la que mas tarde mi hermano y yo seguiríamos la tradición trasmitida, era por la tarde y aquel coto tenia una especie de nave de aperos y una explanada no muy grande, mi padre puso una lata sobre algo para que se pudiese ver un poco mejor, y mientras yo creía que lo hacia todo solo, el, por detrás y en un postura bastante incomoda decía, "cuando estés listo dispara" no recuerdo la edad que tenia y aunque vagamente, me quedan imágenes grabadas que jamás olvidare, pues además di en la lata, entre mi padre y yo, ya que la culata pasaba por debajo de mi sobaco, acabando en el hombro de mi padre.
Aquel día nos acompañaba mi padrino Paco, ahora caza en unos cotos inmejorables junto a otro de los miembros de aquel grupo "El Fini", que por decir la verdad, en teoría allí debía de estar, pero como han pasado 30 o 33 años, hay cosas que no recuerdo muy bien, no recuerdo mucho mas de aquel coto, mas que mi madre nos lavaba las manos una acequia después de merendar con jabón Heno de pravia, (no es publicidad), todo es oler este aroma y retrotraerme a la acequia y mi madre con un toalla secándonos las manos a mis hermanos y a mi.
El Fini, fue el primeo en dejarnos, Dios así lo quiso y con dolor lo pudimos aceptar, era alguien francamente muy particular, tenia un estilo propio y una pasión que con todos compartía, era capaz de vender un frigorífico en pleno polo norte así como de comprar lo que le gustase en precio que nadie lo hacia, tenia un perro por nombre "pecas", nombre que se iba pasando de uno a otro, aunque la verdad sea dicha, el pecas 1º, solo fue uno y nunca mas lo igualo ningún otro, hubo muchos, algunos duraban unos meses, y otros años, pero todos eran pecas, hubo un pequeño intruso, "el titi", el titi era un pointer muy bonito, tan solo tenia un problema, no levantaba del suelo mas de 25-30 cm, "era enano" lo tubo mas de un año y no creció jamás, el titi termina en casa de unos amigos como perro de compañía, algo que el mismo agradecería, ya que el pobre animalico, cuando salía al monte no tardaba ni media hora en estar metido en el chaleco del Fini, era digno de ver, por el bolsillo trasero le sacaba yo la cabeza y las patas de alante por la cremallera izquierda y por la cremallera derecha, las patas de atrás y allí se pasaba la mañana, usaba un diane 6 para ir de caza ya que tenia pasión por los coches, pero había que verlo, estaba esperando que te bajases del coche y acudía con le pañuelo a limpiar el tirador de la puerta y comprobar que estaba limpio, a lo que mi padre le decía "¡¡pero fini, coño!!, jornadas tubo muchas en las que el se quedaba de mano para no tener que andar mucho y me decía tu quédate conmigo que por allí arriba te cuesta mas, el me quería como a un hijo y le gustaba que fuese con el, y me decía es que allí arriba no vas a poder van muy altos, mientras mi padre, mi padrino y alguno mas andaban bajando perdices del monte a las lomas, pero aun así era muy querido, alguien a quien todos lloramos, y alguien a quien he echado mucho de menos, el ultimo coto que tuvimos fue para el descaste y le gustaba que lo recogiese yo para irnos juntos a por los perros y de allí a desayunar un asiático y al coto, hablábamos bastante y lo recuerdo con un cariño enorme no lo recuerdo enfadado, es cierto, no consigo recordar en que momento se enfadase, incluso hasta su ultimo año me dejo coger su coche nuevo, había perdido ese celo algo agobiante con los coches y me hizo conducir su nuevo automático, le costo un pastón, y muchas horas hablando con el vendedor, por lo que supongo que lo compro en muy buen precio, pero me lo dejó, poco después vino la enfermedad y se despidió, hace 18 años que se fue y todavía se me llenan los ojos de emoción cuando lo recuerdo.

Vallan estas torpes palabras en recuerdo de “El Fini”, que Dios lo guarde en su Gloria.

(Habría contado mucho más de ti, pero la emoción no me lo permite, y es posible que alguien se aburriese, la escritura no es lo mio fini.)

miércoles, 9 de septiembre de 2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

VALORACION DE LA MEDIA VEDA


Ha finalizado en Murcia la media veda, así como el descaste del conejo, ha sido un buen tiempo en general, ya que el conejo nos ha dado unos resultados estupendos, muy a pesar de los agricultores, los cuales no sabían de que forma atajar los problemas que estaban dando desde finales del mes de abril, cuando comenzaban los cultivos a ser preparados, las plantas ya estaban puestas y no daban a basto de replantar ni los conejos a comer, "tenemos que hacer algo", decían cada vez que se encontraban con alguien del coto, " no podemos todavía, hasta junio no esta permitido" y bastante paciencia tuvieron al esperar ya que ver aquello suponía el sentirse culpable, algo extraño ya que eran los conejos quien lo hacia, pero como explicarle a estos hombres que hay cosas que no se pueden evitar, pues como os decía, llego el tan esperado 15 de junio y allí estábamos dispuestos a lo que viniese. Llegamos cuando todavía las luces del coche ayudaban a ver, y aquello era una verdadera locura, se cruzaban hasta por debajo del coche, todo hacia pensar que aunque solo fuese unos minutos, algo podríamos hacer.


Dejamos el coche donde no estorbase, sacamos la artes y nos dispusimos a comenzar lo que parecía en un principio bastante fácil.
El terreno es bastante particular, al levante, el linde con el otro coto, el mismo camino lo marcaba, al poniente un melonar inmenso, lo que no permitía tirar en ningún momento, tan solo el camino de tierra y algún pequeño claro donde atajarlos, pero después de matar los dos primeros, aquello no fue ningún problema, parecía que les hubiesen avisado, y entre los que corrieron a nuestra llegada, y los que corrieron después de los disparos, no quedaba ni uno, si se les podía ver en coto de al lado como corrían por una terrera, con una seguridad absoluta, como diciendo, " aquí no me tiras", de manera que lo que parecía algo que antes de comenzar ya estaba terminado, acabó antes de lo esperado, y mientras el vecino no hiciese algo el problema que tenían nuestros amigos persistiría durante tiempo.
Luego nos desplazamos a otra parte del coto en la que hay terrazas de garroferos y una vereda no muy grande y allí fue mucho mas fácil para los perros y mas bonito para nosotros, las muestras no cesaban, y los lances se repetían continua y variadamente, había que esperar a que cruzasen una terraza y si la intuición no te engañaba esperabas se cruzase por el sitio acertado.
Esto cambió la mañana y nos proporcionó muchas otras, entre mañanas y tardes en las que pudimos disfrutar unos raticos buenos. El balance fue satisfactorio para los agricultores, y para nosotros, ellos dejaron de ver pronto los destrozos que les hacían en sus plantaciones y el que ellos lo reconocieses era bastante para nosotros, fueron mas de 70 conejos a lo largo del descaste en una zona relativamente pequeña ya que hablamos de una vereda de 1,5 Km. de larga.
Pero el principal problema viene ahora, ya han comenzado los cultivos de la alcachofa y en breve estarán las habas en todo lo suyo, y claro si hubiese pocos conejos pues el problema seria realmente ínfimo, pero la cuestión es que todas las crías de principio de verano ya están en la calle, y se ven los mismos conejos ahora que en mayo, ni el calor les hizo merma ni nosotros tampoco, por muy exagerado que pueda parecer pero así es, por lo que esperemos llegar a tiempo, o que llueva para que empiecen a tener alimento y no recurran a las plantaciones.
¿Como os fué a vosotros?
Un saludo.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿TE QUEDA MUCHO QUE APRENDER?


No hace mucho leía un articulo sobre las medidas de seguridad que debemos de tener los cazadores cuando salimos al campo, lo que me traía muy buenos recuerdos de como aprendí yo todo aquello, y fijaos que de todo aquello que aprendí hace mas de 30 años, y que domingo tras domingo repetía, había algo imprescindible, algo que todos hacemos con la escopeta y que ayer tarde yo no hice, y que gracias a DIOS, no he tenido que lamentar.
Si señores, MIRAR el cañón de la escopeta, claro, si la acabo de sacar del armero, si la limpie antes de guardarla, pues bien todo eso no vale de nada si antes de meter los cartuchos no miras.
Esto me pasó ayer tarde;
Llegué al campo con los crios, por que las niñas decían que querían venir a las tórtolas y que sus hermanos ya habían ido, por lo que nos fuimos todos, bajamos del coche, me preparo y salimos andando, todos detrás, no te adelantes, en silencio, (y creedme que obedecen), pues bien, (en Murcia se ha ampliado la temporada del conejo hasta el 9 de Septbr.), sale un conejo desde el margen y antes de que cruce la rambla me quedo con el, al instante sale otro pero se queda fuera de tiro y no le tiro el segundo. Seguimos andando hasta llegar a un rastrojo de trigo por el que vi alguna tórtola en el mes de julio y pensé que podrían pasar. Una vez allí los conejos corrían hasta un margen que tienen muy tomado y por el que pase pensando que alguno volvería del rastrojo a esconderse, varios pasaban pero demasiado cerca por lo que no merecía la pena disparar, pero de repente uno de ellos se me puso a tiro por lo que pensé que tirando con el segundo le acertaría mejor, cuando se oye tras de mi "papa, papa, aquí hay un conejo" (los niños que no paraban de verlos correr), al mismo tiempo que se oía la voz el conejo mas corrió, por lo que decidí no tirar.
Volví junto a los crios y una vez allí hice lo que debería de haber hecho antes de empezar y de lo que os aseguro he repetido cada día de caza, antes, durante, y durante otra vez un montón de veces, pues así, abrí la escopeta para mirar el cañón, efectivamente el primero ya estaba seguro que estaba bien, pero aún así lo miré, y cuando saco el segundo, ¡No se veía nada!, pero ¡Nada, nada nada!, ¿que es esto?, en ese mismo instante se me vinieron a la cabeza las veces que estuve a punto de tirar el segundo tiro, al menos cinco o seis, pues bien saque lo que lo obstruía y nada mas y nada menos que un pedazo de esponja de la funda acolchada, jamás me había ocurrido algo así, nunca lo había visto en nadie y hoy doy gracias a DIOS, que no me permitió tirar el segundo tiro en ningún momento, de haberlo hecho, menudo susto para los crios, ellos saben bien como comportarse en el campo, de ahí que me los lleve, pero esto me demostró que a pesar de tantos años cazando me queda mucho, mucho mas que aprender cada día.

Gracias.

lunes, 24 de agosto de 2009

Por fin llegó el primer dia.




¿Que ruido es ese?, . . . el despertador, ¿que pasa? acababa de quedarme dormido, llevo toda la noche despierto mirando al reloj, esperando que fuesen las 06:30 y me ausenté durante unos instantes. Con cuidado de no despertar a la familia, llamo a mis compañeros de 4 y 5 años, que saltan de la cama como si estuviesen despiertos desde hacía rato, nos vestimos y cogemos los aperos, entre otras cosas el almuerzo de estos aprendices que tan rudo maestro tienen, y salimos de casa en silencio, (algo teórico, porque desde que han abierto los ojos no han parado de hablar y preguntar cosas) nos subimos al coche y emprendemos el camino al campo, la temporada se inició hace unos dias, pero hoy es nuestro primer dia de tortolas, son las 06:45, una paradita muy rápida para un café y dos vasos de leche, ( aunque rápida hay tiempo suficiente para tirarnos un poquito de colacao por la camiseta)y seguimos, son las 07:10, y hay algo de claridad en el cielo, que sensación mas hermosa, se huele la hierba seca humedecida por el relente de la madrugada, la paja del rastrojo, llegan aromas a limonero de un huerto que hay al otro lado de la rambla y un silencio espectacular que se va rompiendo con el ruido de los pajarillos que revolotean al despertar entre las ramas de los almendros, los primeros vuelos se van viendo a lo lejos entre la claridad que el sol va dejando ver atraves de unas pequeñas nubes, las cuales me prestan una gran ayuda ya que en la situación que estoy solo puedo mirar en la dirección del sol naciente, tras de mi un gran garrofero que nos sirve de aguardo, en el que seguro mas de una tórtola habrá hecho su nido a lo largo del tiempo, llevan aquí mas de 40 años, por lo que seguro que alguna nidada habrá alojado, las golondrinas me sobresaltan de vez en cuando ya que pasan por encima viniendo desde atrás y el instinto hace que de una sobra busques su procedencia, quita el seguro y antes de encarar vuelta a ponerlo otra vez, un pajarillo.


Mientras tanto mis dos pequeños cazadores no cesan de jugar con cualquier cosa que se encuentran bajo el árbol y pregunta continuamente que donde están las tórtolas, (eso mismo me pregunto yo, respuesta si tengo, pero no creo que puedan entender), a lo que les respondo que deben de estar volando hacia otro lugar en busca de comida, ya ha pasado una hora, y de no ser por los crios ya me hubiese ido, pero la idea de que por lo menos vean alguna y que este basto tirador pueda derribar para que salgan corriendo a cogerla, me hace esperar allí, y efectivamente, dio su resultado, en 15 o 20 minutos hizo aparición la primera que entraba entre los árboles de la derecha, con su zigzagueo, pero con bastante tranquilidad. Callaos, no os mováis, ¿donde esta papa?, no os mováis, y entre los dos almendros de mi derecha apareció, apunte con relativa tranquilidad y al mismo tiempo que apretaba el gatillo, una vocecilla decía, !tirale papa¡, un disparo, unas decimas de segundo y pensar, se fue, cuando de repente, el mayor sale corriendo, yo la cojo papa, y regreso a toda velocidad con ella en la mano, a penas me dio tiempo a ver si caía o no, ya que aproveche un pequeño hueco entre los dos almendros, y mientras pensaba y al grito del niño, se ha ido, no vi ni lo que había hecho, pero hubo suerte y la cobramos, ya a caido la primera seguro que pasaran mas, pensaba con un optimismo que solo nosotros tenemos. Tras esto, nos mantuvimos en el puesto una media hora mas, entre juegos de los crios y el impulso que la afición genera en mi interior, haciéndome imaginar por donde entraría la siguiente, como volaría y si podría o no derribarla, los crios estaban muy contentos y ya les había cambiado la cara, entre risas e historietas que decían ¿te acuerdas papa, aquel día que fuimos con el tito y el abuelito y matamos muchas tórtolas? si hijo claro que me acuerdo, (fue la temporada pasada y tantas eran 5, pero para ellos fue algo inolvidable, igual que hoy, la ilusión que ellos tienen es lo que me hizo madrugar, y el ver sus caras como se llenan de vida cuando salen corriendo a coger una tórtola, ¡ le has dado papa, le has dado¡, o cuando disparo y dicen, ¡esa se ha ido tocada¡ ¿la busco papa? . . .